Maybe I should cry for help
Maybe I should kill myself
Blame it on my A.D.D. baby
Maybe I’m a different breed
Maybe I’m not listening
So blame it on my A.D.D. baby
Sail with me into the dark
Sail!
Sail with me into the dark
Sail!
Sail with me into the dark
Sail!
Sail with me, sail with me
Sail!
• Sail - Awolnation
Cerró sus puños con algo de fuerza y frunció sus labios con la misma magnitud. Entornó sus ojos profundizando su mirada. Estar parada frente a la tumba de su madre le provocaba muchas sensaciones pero de seguro ninguna que pudiera compartir con una persona conmocionada. Olivia parecía enojada la mayoría del tiempo. Probablemente se debía a que le molestaba saber que no había ningún cuerpo allí, aquello sólo era una lápida grabada con el nombre de su madre pero no era ella en realidad. La verdad era que no tenía ni una idea de dónde podía estar el cuerpo de Veronica, aunque en realidad ya no importaba. Tenerlo o no tenerlo era lo mismo, seguía estando muerta y no iba a regresar.
Suspiró ampliamente y relajó las facciones de su rostro, aunque mantuvo el semblante serio con el que había llegado. Sí, ella no estaba realmente así pero donde quiera que estuviese, iba a escucharla. Bajó su vista y alzó una de sus manos para dejar ver la pequeña flor blanca que llevaba en su palma. A pesar del gesto de cerrar sus puños, no se había desintegrado.
- Odio los cementerios –confesó en voz alta y se encogió de hombros- pero no tengo a otro lugar a donde ir así que…
Sus labios volvieron a sellarse y el gesto de dureza en sus ojos se hizo más claro. Se acercó unos pasos y dejó la pequeña flor sobre la lápida de piedra que se alzaba frente a ella. Recordaba que a ella le gustaban las flores blancas y mínimamente, pensó, debía llevar aunque sea una flor arrancada. Mordisqueó apenas su labio inferior por puro reflejo y cruzó sus brazos, mirando la lápida detenidamente.
- Lamento no haber venido antes –Agregó, finalmente. Pestañeó varias veces de forma rápida y alzó la mirada al cielo, sonriendo por primera vez desde que había llegado- Hace un año que te fuiste y sigo viva.
Alzó su dedo índice y arqueó ambas cejas en un gesto simpático aunque cansino.
- Punto para Olivia.
Finalmente, sin perder la sonrisa desganada que había adquirido, volvió a mirar la tumba una vez más antes de girar sobre sus pies para regresar por donde había llegado.
Inconstantes y lentas gotas de sangre se desprendían de la punta de los dedos de aquella aparentemente persona que tenía delante de ella. La soga que sujetaba sus muñecas en la parte posterior de la silla estaba tan firme como desde el comienzo y no parecía dispuesta a ceder. Las botas bajas que llevaba la cazadora habían marcado un círculo casi perfecto alrededor de la criatura con el rastro de sangre que se acumulaba en sus suelas, las horas invertidas allí se manifestaban en el cansancio que comenzaba a sentir y eso no hacía más que volverla un poco más violenta de lo que usualmente era. Había dejado que el silencio se apoderada del lugar mientras meditaba en tanto observaba su propio reflejo en la hoja de la daga que sostenía. Se detuvo en seco y alzó su rostro lanzando una mirada fulminante hacia la única puerta de aquel amplio depósito. A lo lejos pudo reconocer la figura de uno de sus compañeros, por lo que se relajó enseguida. Eso sólo logró que el cansancio se sintiera el doble.
- Puedes jugar a ser muy mala con esa daga, Hetfield, puedes dejar que me desangre o incluso cortarme en pedazos. Escucharás mis gritos, porque gritaré… Pero no lo que quieres oír.
Olivia se volteó hacia su prisionero sin querer disimular la molestia que se traducía a través de su rostro. Se acercó con cierta rapidez y golpeó la cara de aquel hombre con el mango del arma. Eso provocó que un nuevo y pequeño tajo se mostrara bajo el ojo del sujeto.
- Ashhh, eso seguro duele –La voz de Mike, se escuchó desde atrás. No la tomó por sorpresa, ya lo había visto entrar- Tienes que descansar, has estado aquí toda la noche.
- No he terminado.
La voz de Olivia, a pesar de todo, sonaba firme y fría. Se escuchaba concentrada, de alguna forma podía transmitir la seguridad que necesitaba, que le estaba faltando. Aparentemente no había nada que pudiera confesar, ya había practicado todo lo que tenía a su alcance para poder hacerlo hablar y no había obtenido ni una sola palabra. O bien era muy leal o realmente no había nada que no supiera sobre el asunto de su antítesis, o más bien, la hija de Dasha.
Se alejó del demonio delante de ella y aún de espaldas a su propio compañero, cerró los ojos con profundidad. Si no encontraba nada que le dijera que todo lo que sabía era una mentira… No tenía más opción que actuar ¿no? Porque de no hacerlo, era prácticamente cavar su tumba para dentro de unos años. Esa niña iba a matarla.
Tomó aire y abrió sus ojos para girar sobre sus pies recobrando el semblante firme, inquebrantable.
- No he terminado –Repitió entonces, dirigiéndose de lleno a su compañero- Tiene que haber algo más…
El muchacho delante pareció al menos por segundos, desconcertado ¿por qué insistía tanto? Arrugó el ceño y se acercó a ella, acortando la distancia que podía darle ventaja al demonio para poder escuchar lo que hablaban.
- No lo hay, Olivia –susurró cerca de su oído- Sabemos todo lo que necesitamos saber, incluso más. No creo que él pueda decirte algo que no sepamos, estamos perdiendo el tiempo aquí. Tú lo estás perdiendo. Todo lo que tenemos que hacer es…
- Sé lo que tengo que hacer –La muchacha se alejó simplemente para poder mirarlo a los ojos. Sus ojos verdes destellaron por un momento.
- Entonces hazlo.
- No estoy lista –Confesó sin dudarlo. Claro que no estaba lista para intentar matar a la hija de la única amiga de la familia que prevalecía… Aunque ¿Seguía siéndolo? Dasha había sido amiga de su madre, no de ella. Si la relación dependía de ella, seguramente ya se había deshecho. Pero si así era ¿por qué dudaba tanto? ¿Por qué seguía buscando opciones para no ir contra ella? Tragó.
- Nosotros sí lo estamos y si tú no puedes hacerlo, nosotros lo haremos.
Una risa entrecortada, débil pero burlona los interrumpió. Ambos se giraron hacia el demonio que aparentemente sí había logrado escuchar la conversación entre ellos.
- Deben estar de broma ¿cierto? No puedes estar hablando en serio, niño. Ni tú, ni tus amiguitos podrían hacerlo. No sin ella… -Su mirada se dirigió a Olivia- Y ella no lo hará.
Aquello era todo. Era justamente lo que menos necesitaba oír, la verdad hecha palabras, se había materializado de la boca del enemigo. Pudo sentir la mirada de su compañero fulminarla, incluso sintió la decepción de su madre aunque realmente no estuviera allí. Entornó su vista y cerró su puño alrededor del mango de la daga. Se acercó al demonio con pasos lentos hasta que sintió una mano tomarla de la muñeca desde atrás.
- Yo me encargaré de él, ve a descansar.
Mike, a pesar de todo, seguía sonando como si creyera en ella. Necesitaba que descansara porque probablemente había una batalla que lidiar luego. Entendía eso. Bajó la mirada lentamente al igual que la guardia. Él tomó la daga con mucho cuidado y asintió, dándole a entender que terminaría el trabajo. Olivia lo miró a los ojos y trató de sonreír antes de alejarse lentamente, luciendo algo desorientada.
-Hoy me han dicho que no confíar en nadie estaba bien. Para después no recibir puñaladas por la espalda.
- ¿Y que respondiste?
- Que podría ser yo quién diera esas puñaladas.
- ¿Terminaste Hetfield?
- Terminé.
Idk what to say, you left me speechless. you’re like a super awesome cousin and an amazing friend/sistah. Today, i feel a little special, must confess. About what I lost… Well, I have you and Izzie at least. Thank you for everything and OF COURSE, we’ll get fun.
And I’ll try to hold on tight tonight
Pink slip, inviting me inside
I want to burn skin
and brand what once was mine
But the Red News came ripping there to fight.
If I go anywhere that you want me to go,
How will I know you’ll still follow?
Then you see yourself in a crowded room
Do you think I’ll snitch are you pistol whipped
Will you step in line or release that glitch?
Can you fall asleep with a panic switch?
When you see yourself in a crowded room,
Do you think I’ll snitch? Are you pistol whipped?
Will you step in line or release that glitch?
Do you think she’ll sleep with the panic?
• Panic Switch - Silversun Pickups
[…]
En cuestión de segundos, un nuevo golpe y un tanto más potente sacudió la blanca madera. Ana ahogó un grito y comenzó a impacientarse. Tomó el brazo de Olivia y jaló de él queriendo llamar su atención. Ella se humedeció los labios con la mirada fija en la puerta que estaba a punto de ser destruida y asintió. No había forma de salir de allí si detrás de la puerta estaban ellos, no es que pudiese salir por el balcón en un décimo piso.
- De acuerdo, tendré que ponerme en acción… -Comentó aún bastante tranquila o al menos luciendo así.
- ¿Qué? -Ana retrocedió mirándola confundida y sintiendo unas ganas horribles de insultarla- ¿De qué demonios estás hablando, Olivia Hathaway?
La muchacha sonrió con cierto orgullo y se giró hacia su amiga.
- Tendré que exterminar a los malditos yo misma y… por cierto, me llamo Olivia Hetfield –Le comunicó queriendo ser sutil pero solo logró que su rostro adoptara una especie de semblante penoso.
No esperó ningún tipo de respuesta, se alejó de Ana y con la puerta aún resistiendo, caminó hacia una mesa pequeña que siempre había estado en su living y abrió el único cajón con el que contaba. De él, sacó un pequeño colgante que constaba de una cadenilla de plata y un dije que Ana notó que estaba grabado, aunque no pudo leer qué decía. Lo colgó de su cuello y miró su pecho al mismo tiempo que susurró algo para sí y tras acariciar repetidamente el objeto, miró nuevamente a su amiga y suspiró profundamente.
- Escóndete.
- ¿Y dejarte aquí, sola? Lo dudo. Puedes que me hayas mentido incluso en cómo te llamas pero no puedo odiarte, no tienes por qué sacrificarte por mí.
Olivia sonrió apenas.
- Estaré bien, sólo… -Un nuevo golpe hizo que la puerta comenzara a ceder y ambas notaron eso. Ana tuvo que voltearse para verlo- Sólo hazlo.
- No, no haré eso. No voy a esconderme. Pude huir una primera vez, pero no dos veces.
La rubia parecía tan convencida en lo que decía como cuando aseguraba de que por ser rubia, todos asumían que era estúpida. Olivia la conocía y sabía que estaba lejos de serlo, como también sabía que era obstinada. Analizó la situación en cuestión de milésimas de segundos y comprendió que no habría forma de convencer a su amiga para que hiciera lo que no quería hacer. Por lo tanto, se mordió el labio inferior y asintió. Iba a tener que ver todo el show.
- Entonces al menos ponte detrás de mí –Olivia arqueó una ceja al decir eso resignada.
Su amiga alzó el rostro con aire triunfante y caminó hacia ella para posicionarse por detrás. Ahora ambas estaban al fondo de la sala, bastante lejos de la puerta y de frente a ella.
[…]
Ana pestañeó varias veces y desvió la vista nuevamente hacia sus pies. Abrió su boca para hablar pero pareció no tener voz.
- No… No lo sé, él simplemente me dijo que corriera. Que huyera de ahí.
- Y eso hiciste, muy bien. Pero dime, ¿No viste nada más? ¿Olía extraño?
- ¿Oler? ¿Qué cosa?
- Tu casa ¿olía extraño? ¿Cómo a… azufre?
- ¿Azufre? ¿Y cómo huele el azufre? –Esbozó una sonrisa penosa- No te burles de mí, no me siento bien –Aseguró.
- No me estoy burlando de ti, hablo en serio ¿Recuerdas algún olor extraño que puedas reconocer?
- No, es decir, creo que no. Excepto… el olor a perro mojado. Olivia ¿Qué está pasando, por qué me preguntas todo esto? ¿Es una especie de broma que me hiciste?
La muchacha lucía irritada e inevitablemente nerviosa. Ella se irguió aún sentada y relajó todos sus músculos.
- No, Ana. Esto no es una broma. Lo que viste es real, todo –Hizo una pausa y suspiró profundamente.
Era tiempo de decirle la verdad, se lo merecía. Además, ahora corría peligro y aunque no entendía por qué, estaba segura de que todo eso era su culpa. Sin saberlo, Ana estaba mirándola muy analíticamente. Poco a poco, comenzó a preguntarse por qué Olivia le había creído sin saber lo que había pasado. También se preguntó por qué no estaba para nada asustada o riéndose…
- ¿Quién eres?
La pregunta de su amiga la heló por completo. Tenía la vista perdida en algún punto del suelo cuando la escuchó y no supo si había sido apenas un escalofrío o el efecto que causó la voz fría de Ana, como nunca la había escuchado. Alzó la mirada hacia ella con lentitud y por un momento, temió ser golpeada. Los ojos de la rubia estaban penetrándola hasta su alma, en ese momento supo que sin decirle nada ella ya sabía todo. La había descubierto.
- Yo…