Galia
15 May 2012 @ 1:23 AM

Inconstantes y lentas gotas de sangre se desprendían de la punta de los dedos de aquella aparentemente persona que tenía delante de ella. La soga que sujetaba sus muñecas en la parte posterior de la silla estaba tan firme como desde el comienzo y no parecía dispuesta a ceder. Las botas bajas que llevaba la cazadora habían marcado un círculo casi perfecto alrededor de la criatura con el rastro de sangre que se acumulaba en sus suelas, las horas invertidas allí se manifestaban en el cansancio que comenzaba a sentir y eso no hacía más que volverla un poco más violenta de lo que usualmente era. Había dejado que el silencio se apoderada del lugar mientras meditaba en tanto observaba su propio reflejo en la hoja de la daga que sostenía. Se detuvo en seco y alzó su rostro lanzando una mirada fulminante hacia la única puerta de aquel amplio depósito. A lo lejos pudo reconocer la figura de uno de sus compañeros, por lo que se relajó enseguida. Eso sólo logró que el cansancio se sintiera el doble.
- Puedes jugar a ser muy mala con esa daga, Hetfield, puedes dejar que me desangre o incluso cortarme en pedazos. Escucharás mis gritos, porque gritaré… Pero no lo que quieres oír.
 Olivia se volteó hacia su prisionero sin querer disimular la molestia que se traducía a través de su rostro. Se acercó con cierta rapidez y golpeó la cara de aquel hombre con el mango del arma. Eso provocó que un nuevo y pequeño tajo se mostrara bajo el ojo del sujeto.
- Ashhh, eso seguro duele –La voz de Mike, se escuchó desde atrás. No la tomó por sorpresa, ya lo había visto entrar- Tienes que descansar, has estado aquí toda la noche.
- No he terminado.
La voz de Olivia, a pesar de todo, sonaba firme y fría. Se escuchaba concentrada, de alguna forma podía transmitir la seguridad que necesitaba, que le estaba faltando. Aparentemente no había nada que pudiera confesar, ya había practicado todo lo que tenía a su alcance para poder hacerlo hablar y no había obtenido ni una sola palabra. O bien era muy leal o realmente no había nada que no supiera sobre el asunto de su antítesis, o más bien, la hija de Dasha.
Se alejó del demonio delante de ella y aún de espaldas a su propio compañero, cerró los ojos con profundidad. Si no encontraba nada que le dijera que todo lo que sabía era una mentira… No tenía más opción que actuar ¿no? Porque de no hacerlo, era prácticamente cavar su tumba para dentro de unos años. Esa niña iba a matarla.
Tomó aire y abrió sus ojos para girar sobre sus pies recobrando el semblante firme, inquebrantable.
- No he terminado –Repitió entonces, dirigiéndose de lleno a su compañero- Tiene que haber algo más…
El muchacho delante pareció al menos por segundos, desconcertado ¿por qué insistía tanto? Arrugó el ceño y se acercó a ella, acortando la distancia que podía darle ventaja al demonio para poder escuchar lo que hablaban.
- No lo hay, Olivia –susurró cerca de su oído- Sabemos todo lo que necesitamos saber, incluso más. No creo que él pueda decirte algo que no sepamos, estamos perdiendo el tiempo aquí. Tú lo estás perdiendo. Todo lo que tenemos que hacer es…
- Sé lo que tengo que hacer –La muchacha se alejó simplemente para poder mirarlo a los ojos. Sus ojos verdes destellaron por un momento.
- Entonces hazlo.
- No estoy lista –Confesó sin dudarlo. Claro que no estaba lista para intentar matar a la hija de la única amiga de la familia que prevalecía… Aunque ¿Seguía siéndolo? Dasha había sido amiga de su madre, no de ella. Si la relación dependía de ella, seguramente ya se había deshecho. Pero si así era ¿por qué dudaba tanto? ¿Por qué seguía buscando opciones para no ir contra ella? Tragó.
- Nosotros sí lo estamos y si tú no puedes hacerlo, nosotros lo haremos.
Una risa entrecortada, débil pero burlona los interrumpió. Ambos se giraron hacia el demonio que aparentemente sí había logrado escuchar la conversación entre ellos.
- Deben estar de broma ¿cierto? No puedes estar hablando en serio, niño. Ni tú, ni tus amiguitos podrían hacerlo. No sin ella… -Su mirada se dirigió a Olivia- Y ella no lo hará.
Aquello era todo. Era justamente lo que menos necesitaba oír, la verdad hecha palabras, se había materializado de la boca del enemigo. Pudo sentir la mirada de su compañero fulminarla, incluso sintió la decepción de su madre aunque realmente no estuviera allí. Entornó su vista y cerró su puño alrededor del mango de la daga. Se acercó al demonio con pasos lentos hasta que sintió una mano tomarla de la muñeca desde atrás.
- Yo me encargaré de él, ve a descansar.
Mike, a pesar de todo, seguía sonando como si creyera en ella. Necesitaba que descansara porque probablemente había una batalla que lidiar luego. Entendía eso. Bajó la mirada lentamente al igual que la guardia. Él tomó la daga con mucho cuidado y asintió, dándole a entender que terminaría el trabajo. Olivia lo miró a los ojos y trató de sonreír antes de alejarse lentamente, luciendo algo desorientada.

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